En la profundidad del bosque

En la profundidad del bosque sólo se escuchaban los trinos de los pájaros. La niña sabía que el camino más corto para atravesarlo era por el túnel lleno de claroscuros que formaban las ramas de los árboles entrelazadas. Pero ya no sentía miedo al pasar por allí. Caperucita Roja se había encargado de deshacerse del lobo que las tenía a todas muy asustadas.

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Feliz Día Internacional del Bosque: Tomemos conciencia sobre la importancia de todos los tipos de ecosistemas boscosos y árboles tienen para el desarrollo sostenible de nuestro planeta.

 

Sobre la escritura – nº1

  • Escribo lo que pienso, siento, amo o detesto. Soy sincera ante el folio en blanco. Ahí me encontrarás tal cual soy, sin trampas o armaduras.
  • Si un buen libro cae en tus manos exprímelo todo lo que puedas. Saca ideas, sentimientos y respuestas de él. Un buen libro puede cambiar tu vida por completo. Ya nada será igual para ti después de leer su última página.
  • El poder de la palabra escrita es infinito. Nos puede hacer llorar de alegría o tristeza, nos obliga a pensar, a reír, a querer transformar el mundo. Yo quiero tener ese poder; yo quiero ser escritora
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Buscando la historia perfecta

La poeta

—De mayor quiero ser poeta —respondió la niña a la pregunta que acababa de hacerle su abuela materna.
—¡Poeta! ¡Pero qué ocurrencias tienes!
—Sí, yaya, quiero ser poeta.
—¿Y eso de dónde lo has sacado? —volvió a preguntar la abuela—. Además, ¿tú sabes qué es lo que hace una poeta?
—Una poeta hace poesía —dijo la niña toda llena de razón.
—Muy bien, ¿y tú sabes hacer poesía?
—No, pero puedo aprender.
—Para eso tendrás que estudiar mucho en la escuela —señaló la abuela.

La niña se quedó mirando a su abuela con una sonrisa condescendiente como perdonándole el que no estuviera entendiendo nada.

—No, yaya, no tengo que estudiar mucho.
—Yo creo que sí.
—No, que va… sólo tengo que ser como mamá.
—¿Cómo mamá? —preguntó extreñada la abuela.
—Sí, como mamá. Papá le dice a mamá que derrama poesía cada vez que habla, cada vez que se mueve, con cada cosa que hace.

La abuela no pudo evitar sonreír al ver la cara de felicidad con que la niña hablaba de su madre.

—No sé que es eso de derramar que dice papá —continuó apuntando la niña—, pero mamá hace poesía y yo quiero ser como mamá, una poeta.

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(Taller de escritura nº 51 de Literautas: Móntame una escena: el armario y la idea)

Tarde de lectura

He cumplido mi misión con éxito. Con el papel de aluminio que le robé a la abuela y con el casco de la moto que papá me prestó ya lo tenemos todo. Entre Guille, Santi, Nacho y yo hemos juntado todas las piezas para montar el cohete. Sólo nos queda por hacer lo más difícil: decidir quién de nosotros será el suertudo que se vaya a la luna. Lo haremos por sorteo. Meteremos nuestros nombres en una caja y mi hermana pequeña sacará uno. Ayer le estuve enseñando a leer mi nombre por si en el papel sale escrito Álex.

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Este microrrelato fue seleccionado y publicado en la Comunidad del Portal del escritor, en el #RetoEscritura: He cumplido mi misión…

De sol a sol

Todos en el pueblo tenían a Ismael por un pobre diablo. Era tan bonachón y valía para tan poco que decidieron que lo más justo sería buscarle un trabajo en el que se sintiera valorado. Al final lo encontraron. Cada noche Ismael se iba a dormir muy temprano. Al día siguiente se levantaba casi al alba, se encaminaba a las murallas y abría la Puerta del Sol. Ser portero le hacía muy feliz. Sentía que gracias a su trabajo el calor y la luz del astro entraban cada día en su pueblo.

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Microrrelato que participa en el Reto 5 líneas del mes de Enero del blog de Adella Brac.