¿Será éste el año?

La primera semana del año en realidad no existe. Me cuesta arrancar. Es una semana de desintoxicación y de reflexiones. Por eso me hace gracia la gente que enseguida pone en funcionamiento sus nuevos propósitos. Comienzan el año como si no hubiera un mañana. Ese empuje y arrojo les dura como mucho un par de meses. En el mejor de los casos llegarán a finales de febrero. Para entonces los propósitos del nuevo año irán a parar al mismo sitio que los propósitos del año anterior: al cubo de la basura.

Poco a poco la frustración se irá haciendo fuerte en su mente. Llegarán al verano pensando que una vez más están en el mismo sitio sin haber avanzado ni un poquito hacia esa vida que tanto ansían. Pasa el verano, disfrutan de él. No es momento para preocupaciones. Eso ya vendrá en septiembre.

Y llega septiembre, comienzan a pensar en todas las cosas que van a hacer a partir de enero del siguiente año. Se van autoconvenciendo que esta vez sí, que la fuerte autoestima con la que han finalizado el verano y su renovada fuerza de voluntad no van a poder con su pereza. Llega la navidad con sus luces y sus turrones. Continúan con ganas de agarrar su vida por los cuernos y hacer lo que siempre han deseado hacer.

Se acaba el año. Vienen la euforia, las uvas y la sidra. Se autoprometen sus nuevos propósito para el año siguiente y se preguntan una vez más: «¿Será que este año sí que cumpliré con mis propósitos de año nuevo?»

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8 de enero

Repitió la carta punto por punto. Tan sólo cambió el encabezamiento, algunos tiempos verbales y pronombres pero el contenido de la misiva era el mismo. Papá Noel le había fallado. Ahora no le quedaba más remedio que confiar en los Reyes Magos. Estaba seguro que ellos, al ser tres, podrían infundirle el valor que necesitaba para enfrentarse a Nacho al volver al colegio el 8 de enero.

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(Mi contribución al Concurso #cuentosdeNavidad de Zenda)

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Acción poética

Este pasado mes de Diciembre, los compañeros de MeGustaEscribir organizaron una acción poética durante todo el mes en su Facebook. Como bien dicen desde MeGustaEscribir “el movimiento acción poética es un fenómeno mural-literario que comenzó en México a mediados de los 90. Consiste en pintar e intervenir en muros de las ciudades con fragmentos de poesía.”

Cada día del mes nos propusieron una palabra distinta. Con ella teníamos que crear nuestro breve poema. Fueron eligiendo un finalista por día hasta que tuvieron los 31 seleccionados del mes. De entre ellos eligieron al ganador/a.

No tuve la suerte de ganar, pero sí tuve la fortuna de quedar finalista tres días: el 19, el 25 y el 29 de Diciembre.

Hoy comparto con todos vosotros estas tres acciones poéticas. Espero que disfrutéis leyéndolas tanto como yo lo hice escribiéndolas. Gracias a @megustaescribir por estar ahí siempre apoyando a los escritores noveles.

19 de Diciembre de 2016 – Extrañar.

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25 de Diciembre de 2016 – Navidad.

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29 de Diciembre de 2016 – Dejar.

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Tirria a la Navidad

Cada vez le tenía más tirria a la Navidad, sobre todo a los Reyes Magos. Todos los años les pedía un hermano y nunca se lo traían. Si eran tan mágicos, ¿por qué no le daban su regalo? Por desgracia, un día su mejor amigo le contó quienes eran de verdad los Reyes. Sintió un gran dolor pero por fin pudo entender porqué nunca llegaba su regalo. Este año mandaría su carta a Papá Noel, a ver si no ponía tantas pegas como sus padres para traerle un hermanito.

Un mes más acepto el “Reto: 5 líneas”. Para este mes de Diciembre Adella Brac nos propone que escribamos un relato que contenga estas tres palabras: desgracia, dolor y mágicos. Como reto adicional nos pide que incluyamos a los Reyes Magos o a Papá Noel como unos personajes más del relato. A mí me ha salido este microrrelato; ¡a ver qué os parece!. Para leer el resto de relatos de este mes acudir aquí.