Carta a mis seres queridos

Estoy necesitada de abrazos, de besos… Quiero oír vuestras risas en directo no a través de una conexión de Internet, poder miraros a los ojos cuando me habláis sin una pantalla por el medio. Todavía nos quedan muchos días por delante para poder estar juntos otra vez.

Tanta vida irreal a través de las redes sociales, tanto ocupar todos los minutos del día con cosas innecesarias sin las que, hasta ahora, hemos podido vivir a la perfección no me hacen sentir mejor. Todo lo contrario. Me agobian y generan ansiedad.

Mi rutina diaria no ha variado mucho en estos días de encierro obligatorio. Será que ya tenía una vida creativa que me llenaba por completo; será que me niego a seguir las modas. Ya sé que soy un bicho raro, pero los que me conocen bien siempre supieron que lo era y, a pesar de ello, me quieren.

Solo echo de menos a mi gente querida, a mi familia, a mis pocos amigos… Me faltan las reuniones con ellos, las comidas juntos, las alegrías y tristezas compartidas. Yo necesito abrazar a quien aprecio; me urge que me abracen y me besen a mí también.

Este tiempo parado entre las cuatro paredes de nuestras casas pasará. No quiero oír después ninguna excusa, ningún problema… Anhelo, con toda mi alma, volver a estar con todos vosotros, mis seres queridos.

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