Reencuentros

No había forma de que se callara. Seguía hablando y hablando, protestando, gritando, exponiendo sus razones sin atender a las mías. Estaba exactamente en la misma posición desde que habíamos comenzado la discusión. Al final la tomé en mis brazos y la elevé:

—¡No es justo, mamá! ¡No quiero salir del agua! Sólo llevo unas horas nadando con los peces. Son mis amigos y no los veo desde el verano pasado.

-.-

 

Microrrelato que participa en el Reto 5 líneas del mes de Julio del blog de Adella Brac.

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