Pensando mal

¿Cómo te digo la verdad sin que te enfades conmigo? La muerte de tu madre fue fortuita, un accidente. Cierto que no podía ni verla delante pero de ahí a matarla va un trecho. Parezco culpable, lo sé, con esta pala entre mis manos. Sin embargo fue tu madre la que se golpeó sin querer al tropezar y caer sobre ella. ¿O es que acaso crees que tengo prisa por recoger la herencia que nos toca? ¡Desde luego, tú siempre pensando mal de mí!

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Te quedará bien

La muchacha se quedó quieta mirando hacia su armario abierto de par en par. Estaba repleto de ropa de todos los colores.

—¡No tengo que ponerme!

—¿Estás segura? —preguntó su madre divertida.

—Segura, no tengo nada —respondió la chica.

—Entonces ponte una sonrisa. Te quedará bien.

 

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(Publicado en 50 Palabras)