Lo último

 

Dicen que lo último que se pierde es la esperanza.

Yo no lo creo.

Lo último que se pierde es la propia vida.

Mientras se está vivo todo es posible.

Incluso se puede llegar a tener esperanza.

 

¿Será éste el año?

La primera semana del año en realidad no existe. Me cuesta arrancar. Es una semana de desintoxicación y de reflexiones. Por eso me hace gracia la gente que enseguida pone en funcionamiento sus nuevos propósitos. Comienzan el año como si no hubiera un mañana. Ese empuje y arrojo les dura como mucho un par de meses. En el mejor de los casos llegarán a finales de febrero. Para entonces los propósitos del nuevo año irán a parar al mismo sitio que los propósitos del año anterior: al cubo de la basura.

Poco a poco la frustración se irá haciendo fuerte en su mente. Llegarán al verano pensando que una vez más están en el mismo sitio sin haber avanzado ni un poquito hacia esa vida que tanto ansían. Pasa el verano, disfrutan de él. No es momento para preocupaciones. Eso ya vendrá en septiembre.

Y llega septiembre, comienzan a pensar en todas las cosas que van a hacer a partir de enero del siguiente año. Se van autoconvenciendo que esta vez sí, que la fuerte autoestima con la que han finalizado el verano y su renovada fuerza de voluntad no van a poder con su pereza. Llega la navidad con sus luces y sus turrones. Continúan con ganas de agarrar su vida por los cuernos y hacer lo que siempre han deseado hacer.

Se acaba el año. Vienen la euforia, las uvas y la sidra. Se autoprometen sus nuevos propósito para el año siguiente y se preguntan una vez más: «¿Será que este año sí que cumpliré con mis propósitos de año nuevo?»

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Mis queridos maestros

Gracias a ellos estoy donde ahora me hallo. Gracias a sus enseñanzas, a su entusiasmo al mostrarme lo que ellos sabían, dirigí mi camino hacia un lado y no otro. Ellos me enseñaron mis primeras letras, mis primeros números; me inculcaron el respeto al prójimo; me prepararon para pensar por mí misma, en libertad. Mis maestros, mis mayores, mis padres y abuelos… a todos ellos dedico este pequeño homenaje este 27 de noviembre, día del maestro aquí en España.

 

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Aquellos viejos pupitres… (Foto: Alma Rural)

 

 

Sobre la escritura – nº1

  • Escribo lo que pienso, siento, amo o detesto. Soy sincera ante el folio en blanco. Ahí me encontrarás tal cual soy, sin trampas o armaduras.
  • Si un buen libro cae en tus manos exprímelo todo lo que puedas. Saca ideas, sentimientos y respuestas de él. Un buen libro puede cambiar tu vida por completo. Ya nada será igual para ti después de leer su última página.
  • El poder de la palabra escrita es infinito. Nos puede hacer llorar de alegría o tristeza, nos obliga a pensar, a reír, a querer transformar el mundo. Yo quiero tener ese poder; yo quiero ser escritora
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