Pensando en un cambio

Todos los días enseña su perfecta mercancía a sus posibles clientes. Durante la venta intentaba mantener el tipo lo mejor que podía. En cuanto el cliente se iba sonreía triunfante con el dinero en el bolsillo. Después miraba con asco al cliente que se acababa de ir, a todo lo que todavía le quedaba por vender. Si seguía con aquellas náuseas cada vez que tocaba un pez tendría que cambiar de profesión y dejar de ser pescadera.

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Tres miradas

Respondiendo al reto semanal lanzado por la Academia Hiperbreve (#Hbreves) he escrito tres microrrelatos con la mirada como tema central de los mismos. Espero que os gusten.

Primera mirada:

Vi tu mirada curiosa observar como fabricaba un violín y me enamoré de ti. Hoy te enamoraré yo tocando una serenata bajo tu balcón.

Segunda mirada:

Tu mirada inocente me devolvió al mundo real. Ahora me ocuparía yo de todo. Seguro que mamá me echaba un cable desde el cielo.

Tercera mirada:

El pánico de tu mirada y tu marido tendido sobre un charco de sangre nos explicó lo sucedido. Solo quedaba levantar el atestado.

Te tomo de la mano

Mi compañera inseparable de aventuras nunca me ha fallado. En su cesta guardaba una lupa, una bolsa de plástico con el cierre hermético, una caja de clips, una máscara que ocultaba parte de mi rostro si era necesario y una cámara de fotos desechable. Con todo ello salía de excursión cada tarde durante las vacaciones de verano.

Mis inexpertos ojos descubrían nuevas especies de insectos y plantas que nunca había visto, encontraban nuevos caminos que me llevaban a lugares insospechados. La aventura de vivir estaba comenzando para mí y ella iba siempre conmigo.

Han pasado los años. Aún hoy me espera paciente en el desván dispuesta a marchar a donde mi corazón nos lleve otro verano más. Tal vez esta tarde tome de la mano a mi bicicleta blanca y vayamos juntas a descubrir el amor que se esconde en mi primer beso a la orilla del mar. La aventura de vivir sigue adelante y ella continúa a mi lado.

Feliz Día mundial de la bicicleta

Somos millones

No somos solo de un tipo sino de muchos. Somos tantos como personas hay en el mundo y al mismo somos únicos. A veces somos maternales, otras fraternales, incluso somos amistosos o amorosos. Podemos darte la más calurosa de las bienvenidas o la más esperanzadora de las despedidas. Y siempre somos personales e intransferibles.

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Sin nosotros no puedes vivir. Nos necesitas como el aire que respiras para ser feliz porque cuando nos vamos la tristeza y la soledad se instalan a tu lado y no te abandonan hasta que nos ven aparecer de nuevo por la puerta de tu casa.

Somos los besos que das y los que recibes que venimos para desearte un feliz Día Internacional del Beso. Felicidades.